50 Sombras, capítulo 6. “A lo loco-co, a lo loco-co”

El análisis de este capítulo comprende de la página 71 a la 85.

Hemos dejado a Anastasia en las nubes porque Grey acaba de darle un beso “con forcejeo” como ella dice en el ascensor. Y en el primer párrafo encuentro algo que no entiendo: “Me toco los labios, hinchados por el beso.” A mí nunca me ha pasado eso a no ser que me lleve una tarde o noche entera haciendo lo mismo, en cuyo caso da la sensación de haber comido palomitas muy saladas. Pero por cuatro besos con ganas la verdad que nunca me ha pasado. En fin, Anastasia y su anatomía.

La lleva a su casa sin preguntar su dirección porque obviamente, tras enviarle los libros, la sabe, “¿Cómo no iba a saberlo un acosador que sabe rastrear la localización de un móvil y que tiene un helicóptero?” Joder, es obvio que la sabe, ay, mi acosador, que tontorrón ♥ Quiero volver a recordar lo sumamente peligroso que esto sería en la vida real.

Al llegar a casa, Kate se despide del hermano de Grey con un beso que quita el sentido. Anastasia se siente claramente celosa y, además, un poco envidiosa de su amiga Kate, que “siempre se las arregla para cazar hombres.
OK.
Y le pregunta a Ana si ya ha tenido relaciones a lo que ella contesta que no pero que se muere de ganas, por lo que la amiga asume directamente que está enamorada. No más caliente que el hierro de una plancha, no. Enamorada.

—Uau. Por fin Ana Steele se enamora de un hombre, y es Christian Grey, el guapo y sexy multimillonario.

—Claro, claro, es solo por el dinero.”

Nah, también porque está bueno. O por su grandeza de corazón, su amabilidad, respeto, confianza y comprensión. Síp.

Se ha depilado entera para la cita de la noche no porque ella quiera, no, sino porque Kate “me asegura que es lo que los hombres esperan en estas circunstancias.” Le tienes que gustar con pelo o sin él y si decides depilarte, que sea por ti, no por agradar. Y ojo que no sabe por qué Kate no se fía de Grey. Y yo aquí que me sentaba con ella y le daba toda una lista de motivos.

A José que le den por culo Anastasia, como le respondas a los mensajes o le llames ya es lo que me faltaba.

Vale, están en el helicóptero privado de Grey y se van a saber dónde. Me resulta un poco de imbécil prepotente que cada vez que nota que ella se queda mirándole embelesada le recuerde que tiene que respirar. “Respira, Anastasia.” Le falta decir que sabe que es arrebatador pero que, chica no es para tanto.

Con este libro lo que me pasa es que todo me parece digno de mención porque, o los personajes dicen o piensan una barbaridad, o la escritora hace algo que me obliga a hacer un facepalm mental. Por ejemplo: Los ya famosos “¡Uau!” a los que no me voy a acostumbrar; los “¡Christian me ha guiñado un ojo!” y demás exclamaciones cada vez que Christian… ¿respira? Es que cuando se la meta va a explotar. Y os voy a poner un ejemplo de que Grey es verdad que está muy bueno. Solo que es basura por dentro y eso lo estropea un pelín.

Tiene un perfil muy bonito, la nariz recta y la mandíbula cuadrada. Me gustaría deslizar la lengua por su mandíbula. No se ha afeitado, y su barba de dos días hace la perspectiva doblemente tentadora. Mmm… Me gustaría sentir su aspereza bajo mi lengua y mis dedos, contra mi cara.

Esto podría ser algo que yo escribiese, (a lo mejor de otra manera), pero no difiere mucho de lo que una piensa cuando mira a un tío que está tan bueno. (O de lo que pienso yo mirando a Nagase, Markiplier, Godfrey Gao, Jensen Ackles…) El problema, repito, son todas esas alusiones y actos acosadores con promesas veladas de maltrato. Si no pareciese tan hijo de puta…

—No tienes que hacer nada que no quieras hacer. Lo sabes, ¿verdad? — Su tono es muy serio, incluso angustiado, y sus ojos, ardientes. Me pilla por sorpresa.

Pues mira, normal que te pille por sorpresa. Hasta ahora la ha ido a buscar al bar al que le exigía, quisiese o no, que le diese la dirección. Y de no haberse desmayado se habría llevado a la fuerza, por su seguridad, claro. La ha obligado a comer cuando no tenía ganas porque, vamos a ver, tiene que alimentarse tenga o no tenga ganas, que para eso está él al mando. Le ha dicho que la habría castigado por su comportamiento y que se llevaría dos días sin poder sentarse, y es que el hecho de que te peguen por hacer algo que tú has elegido hacer como persona adulta es algo que a todo dios le gusta y que siempre quiere hacer. Y no estamos hablando de azotes sexuales precisamente. Ha dormido con ella sin consultarle y bueno, lo del ascensor no cuenta porque, claramente, Anastasia quería. Pero eh, que ahora le dice que no tiene que hacer nada que no quiera hacer, que no quede de violador, eso nunca. Que da el perfil, pero no, él no. Y esto es lo verdaderamente preocupante ↓

“—Nunca haría nada que no quisiera hacer, Christian.

Y mientras lo digo, siento que no estoy del todo convencida, porque en estos momentos seguramente haría cualquier cosa por el hombre que está sentado a mi lado.”

Le voy a decir que sí aunque no esté convencida porque es que es tan guapo y tan millonario que ahora mismo haría cualquier cosa por él. Porque, seamos sinceros, Grey no le ha mostrado nada positivo que no sea pasión, lujuria, un cuerpo bonito y una cartera inflada, no está enamorada de su personalidad precisamente. Que si me dices que está loca por follarselo, ok, no pasa nada, para tener relaciones con una persona no tiene que gustarte al 100%. Es sexo, es físico, lo entiendo. Pero, ¿enamorada? Joder, al menos ten una charla con él algo más profunda.

Creo que a esta le pones a Donald Trump con la apariencia de Grey y también se enamora. Que va ella a construir el muro con su diosa interior, vaya.

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“Se ha puesto bien el peluquín, ¡uau!”

Atención llegamos a…

EL ACUERDO DE CONFIDENCIALIDAD

Ya la primera condición ha sonado a alarma escandalosa, la que suena al final del resident evil 2, pues esa.

—¿Qué implica este acuerdo?

—Implica que no puedes contar nada de lo que suceda entre nosotros. Nada a nadie.

Ya con eso está más que claro que no firmo nada. Y si me quedo sin follar, me quedo sin follar, pero es que prefiero eso a que me haga algo que no me guste o me fuerce y que encima no puedo denunciar en caso de necesitarlo porque ese acuerdo no me lo permite. Y hay que tener en cuenta que este hombre tiene que tener los mejores abogados que existen, como para meterte en juicios. Y aquí viene la abrumadora inteligencia de Ana.

“Lo observo sin dar crédito. Mierda. Tiene que ser malo, malo de verdad, y ahora tengo mucha curiosidad por saber de qué se trata.

—De acuerdo, lo firmaré. Me tiende un bolígrafo.

—¿Ni siquiera vas a leerlo?

—No.”

wow

Y ha firmado sin leer, señoras y señores. Luego vienen los disgustos y los te lo dije, va a flipar esta. Y flipando estoy yo, que Grey le ha dicho que él no hace el amor, que él folla duro. La primera en la frente Ana, qué poquito te va a durar la imagen de caballero de romancero que te has montado. Le va a mostrar el cuarto de juegos y ella piensa en lo que de verdad le habría dado puntos a grey, videoconsolas, pero no. No hay videoconsolas. Cuando abre, esto suelta Ana.

Y siento como si me hubiera transportado al siglo XVI, a la época de la Inquisición española.”

Y ya has firmado. 

Hasta ahora tenemos:

  • Un excesivo uso de “Uau”
  • Una inocencia a punto de ser destruida.
  • Un contrato oficial de futura mujer maltratada.
  • El sótano del hotel de H.H.Holmes.

Ya en el siguiente tiene que haber algo más que diosas interiores y exclamaciones por besos o guiños. Y un poco más de maltrato físico, emocional o psicológico, por favor, no me dejes sin mi dosis.

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50 Sombras, capítulo 5. “Me río en la cara del peligro, JAJAJAJA”

Este análisis comprende de la página 60 a la 70.

Se la ha llevado a su hotel y se ha despertado en su cama sin pantalones. Cuanto menos, raruno es. El libro este es de detallitos, ¿eh?. Le ha preguntado a Grey, que viene tó sudao pero Anastasia le chupaba igual, que si lo hicieron la noche anterior, y él responde: “Me gusta que mis mujeres estén conscientes y sean receptivas”. Ojo cuidao, propiedad privada, les ha reservado los derechos de autor. Y atención a la maravillosa respuesta de Grey cuando ella le dice que no tendría que haber ido a buscarla:

—En primer lugar, la tecnología para localizar móviles está disponible en internet. En segundo lugar, mi empresa no invierte en ningún aparato de vigilancia, ni los fabrica.

No deja de ser de acosador lo que has hecho, por muy descargable de internet que sea.

Y en tercer lugar, si no hubiera ido a buscarte, seguramente te habrías despertado en la cama del fotógrafo y, si no recuerdo mal, no estabas muy entusiasmada con sus métodos de cortejarte.

Vale que ella no quería, pero, y citando a este señor, en primer lugar, si ella acaba en la cama de José no es cosa suya. En segundo lugar, que piense que ella se vería cuanto menos obligada a acostarse con él es menospreciar las capacidades de Anastasia de elegir por sí misma. Vale que la muchacha no suele poner límites, pero estoy segura de que siendo como es no se acostaría con José solo porque la besase. Y en tercer lugar, ¿dónde vas Lancelot? Ella se ríe de él, aunque parece aceptar las excusas, y le dice que precisamente que parece “un caballero andante”. A lo que le responde “No lo creo, Anastasia. Un caballero oscuro, quizá.
Excuse you, sir.

Gracias Irene ♥

Gracias Irene ♥

OH
MY
GOD

Se dedica a reñirle como si de una niña pequeña se tratase y cuando ella le dice que si va a seguir así mucho tiempo él le contesta:

—Tienes suerte de que solo te riña.

—¿Qué quieres decir?

—Bueno, si fueras mía, después del numerito que montaste ayer no podrías sentarte en una semana. No cenaste, te emborrachaste y te pusiste en peligro.

Cierra los ojos. Por un instante el terror se refleja en su rostro y se estremece. Cuando abre los ojos, me mira fijamente.

—No quiero ni pensar lo que podría haberte pasado”

Vamos a ver. Vamos a ver porque… vamos a ver. Ya con la primera frase estoy yo, y cualquiera con dos dedos de frente que vea las noticias, de pie, vestida y en la calle. Y poniendo una orden de alejamiento. Ya puedes ser Nagase Tomoya, que eso en mi boca es decir mucho, que me sueltas algo así y huyo como Simba, huyo y no miro atrás. Y ya hacer que se sienta mal por haber bebido y decir que SE PUSO EN PELIGRO, pero a ver, ¿cómo se pone una en peligro por salir a beber con los amigos? ¿Qué va a ser de Christian si se entera de que Anastasia conduce? ¿Qué deporte de riesgo supone ponerse un tampón? No entiendo nada, absolutamente nada de lo que pasa por la cabeza de este señor. Drama queen del año, de la década y del mundo.

Y ella con lo único que se queda es con la idea de ser suya, que le encanta. Aha.

Ah, sí, también quiere enseñarle disciplina a José. Pensaría que de la misma manera que a Anastasia pero visto lo visto descartamos cualquier práctica que no sea heternormativa.

Dice esta que se siente protegida con él… *suspiro*

Se está tocando por primera vez en la ducha de Chrstian, y está flipando con lo que siente. Lo que yo os diga, nueva del paquete.

Mira, están hablando de que ella le va a devolver los libros y ropa que le ha comprado porque la de la noche anterior estaba llena de vómito, y le dice él que se la compra porque puede, a lo que ella responde “—El hecho de que puedas no implica que debas —le respondo tranquilamente” Ahora, si esto lo aplicase de verdad, estaría más bonito.

Grey le ha dicho que no le interesa el romance, (oooh…) y a la pregunta de Ana de si va con mujeres, como es obvio, dice que sí. Bueno, pues ella no puede creerse que diga que va con mujeres en voz alta. ¡Ay, qué vergüencita! ¡Un multimillonario buenorro admite que folla! ¡Es que no me lo puedo creer!

Le dice que quiere morderle el labio y ella le incita a que lo haga, a lo que contesta que no porque no tiene aún su “consentimiento por escrito”. Y ahí vamos con el contrato, aunque todavía no se lo muestra. “Cuando lo sepas, seguramente no querrás volver a verme.” Pues sería lo normal que no quisiera verte ya, pero ahí la tienes, chorreando.

De nuevo, piensa algo malo de él y no lo dice. Exterioriza muy poco y cuando le echa algo en cara se convence de su respuesta porque es tan guapo que le distrae. Vamos, material maleable de primera categoría.

Le acaba de decir “good girl” como si fuese una perra porque se ha comido la comida del plato. Dios de mi vida, de mi alma y de mi corazón y mira que soy atea. Es que es para mandarlo a tomar por culo cada vez que abre la boca. Ha llegado al punto que Anastasia tiene miedo de decir lo que piensa, “sobre todo cuando parece tan hosco.” Muy sano todo, una relación que aconsejaría a todo el mundo.

EWWWWWW
EWWWWWWWWWWWWWW

“Veo el cepillo de Christian. Sería como metérmelo a él en la boca. Mmm… Miro rápidamente hacia la puerta, sintiéndome culpable, y toco las cerdas del cepillo. Están húmedas. Debe de haberlo utilizado ya”

EEEEEEEEEEEEEEEWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW
POR DIOS QUÉ PUTO ASCO. ¿Qué tiene de erótico meterte en la boca un cepillo ajeno? ¿Qué es lo siguiente? ¿Limpiarte los mocos con su pañuelo y ponerte cachonda cuando los mocos secos te arañen la cara?

Vale, la escenita del ascensor me ha molado, ese rollo de “aquí contra la pared” ha sido un bonito 10. Pero es que tengo reciente el cepillo de dientes y sus comentarios de gilipollas integral y le quitan pasión al asunto. Una pena y lo digo en serio. Ahora, a él sí le ha molado que use su cepillo de dientes.

Su subconsciente se ha transformado en una “pequeña diosa” que “menea las caderas y baila una samba para celebrar la victoria”. Qué está contenta vaya. Y fin del capítulo

Hasta ahora tenemos:

  • A un protagonista muy cachondo y maltratador en potencia.
  • A una protagonista muy cachonda y maltratada en potencia.
  • Una buena escena erótica en un ascensor.
  • Diosas que danzan y contratos.

A ver si follan en el siguiente porque me estoy poniendo de los nervios. Y espero que la escena de sexo sea digna, porque me la leí y no la recuerdo. No sé si es algo bueno, precisamente.

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50 Sombras, capítulo 4. “Shhh, que yo no estoy borracha”

Este análisis ocupa de la página 46 a la 59

Hemos dejado a Anastasia muerta de ganas por recibir un beso en los brazos de Grey. Y ahora, el señor nos sorprende con un cambio de parecer: “—Anastasia, deberías mantenerte alejada de mí. No soy un hombre para ti.” Ya le ha puesto cachonda hasta el infinito, la miel en los labios con un imparable aluvión de gestitos y comentarios sugerentes. Ahora va a decirle que no va a poder con él. Se ha dado cuenta de repente, mira tú. Que no salta a la vista que esta mujer los sex shop no los mira ni de reojo.

Atención que le dice que la va a dejar marchar, porque obviamente, si él no quiere, aquí no se va nadie, que lo que ella quiera es lo de menos.

No perdamos de vista que lo que casi la atropella en el capítulo anterior era una bici, pues mira que Grey se nos pone tremendo: “Me dan escalofríos solo de pensar lo que podría haberte pasado” Qué intensidad. Pero es que ella también es intensa, al alejarse de él se ha metido en el metro a llorar porque cree haber malinterpretado las señales CLARAS COMO EL AGUA que Grey le daba de que quería marchita.

“Estoy llorando la pérdida de algo que nunca he tenido. Qué ridículo. Lamentando la pérdida de algo que nunca ha existido… mis esperanzas frustradas, mis sueños frustrados y mis expectativas destrozadas.”

Hasta Candy Candy, eminencia en este terreno, está impresionada ante tal despliegue dramático.

Se plantea que quizás lo que tiene que hacer es “ser más agradable con gente como Paul Clayton y José Rodríguez” y supongo que eso quiere decir considerarlos como algo más. Y asume que ninguno de los dos acaba llorando en su habitación. Ay muchacha, te sorprenderías de la capacidad de sentimientos que puede tener un hombre con el corazón roto.

Yo las charlas con el subconsciente como si fuera otra persona no las entiendo. Y además igual de adolescente que ella, ¿eh? “¡Basta! ¡Basta ya!, me grita metafóricamente mi subconsciente con los brazos cruzados, apoyada en una pierna y dando golpecitos en el suelo con la otra” No lo había nombrado antes, pero comentarios como este, a patadas.

La amiga se ha preocupado al verla entrar, como es lógico, y me encanta como Ana, sin darse cuenta, le da la razón:

—¡Ana, por favor! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Eres una cría —me interrumpe.

Oh, no. Ya estamos otra vez con ese rollo.

—Kate, por favor, tengo que estudiar.

Según ella la razón obvia de que él no esté interesado es que es demasiado guapo, como que él está “en otra liga” (qué comentario más de película americana), inalcanzable por su belleza y dinero. Date a valer, Ana, por favor.

Me molesta tanto este tipo de comentarios y que ella tenga tan poquísima autoestima porque este libro se lo leen muchas adolescentes, y vaya el mensaje que les transmite. Entre las justificaciones al comportamiento de Grey, el “claro que no me quiere, con lo guapo que es” y esa búsqueda del príncipe azul, las fans de esta saga se van a dar un golpetazo con la realidad que les va a doler en el alma. O acaban en relaciones muy tóxicas/peligrosas. Lo que no me entra en la cabeza es que mujeres maduras vean en esto un buen libro. Pero dejémonos de análisis subjetivo y sigamos con el libro.

Ha acabado los examenes y se va a casa a prepararse para salir esa noche pero ah, le ha llegado un paquete con tres libros regalados por Grey. De nuevo, jueguitos mentales. Te tiento, te ilusiono, te alejo, te hundo en la miseria, lo superas, te tiento de nuevo. Cualquiera con dos dedos de frente soltaría un “¿de qué va este ahora?” Y para mi felicidad, es lo que hace Ana. Le va a devolver los libros. Tienes mis dies.

De fiesta, Ana se ha pillado una borrachera curiosa y José, de manera sutil, está ligando con ella.
Oh, oh. OH, OH.
Acaba de llamar a Grey.
Borracha.
Eso no se hace tía, te vas a arrepentir para siempre. Le ha llamado para preguntarle por qué le mandó los libros pero él, al darse cuenta de que está borracha, no para de ordenarle que le diga dónde está. “—Ana, contéstame: ¿dónde cojones estás?” Porque no puede estar sola y borracha con amigos, no sea que se cuele una bicicleta en el bar y tengamos una desgracia. Ella se ríe de él y le cuelga. Exacto, cántale la de Telephone de Lady Gaga que ahora te viene ni que pintada.

José me acaba de decepcionar. Ana está muy, muy borracha y el amigo está aprovechando la oportunidad para besarla a pesar de que ella le dice que no más de una vez e intenta alejarle. José, así no se hacen las cosas. Ya no me molas, acosador de borrachas. Y lo peor de todo es que llega Grey “al rescate”. Se está hartando de vomitar y Grey le aguanta el pelo que eh, se agradece.

Ana acaba de decir que el peor momento de su vida fue cuando Grey la rechazó. Ahora me explico mucho de ese pavo que tiene encima y de lo poco que sabe de la vida.

Grey le ha preguntado si suele “comportarse así” y lo que Ana piensa a continuación es lo que debería haberle dicho pero no, ella se arrepiente y contesta que normalmente no.

Me zumba la cabeza por el exceso de alcohol y el enfado. ¿Qué narices le importa? No lo he invitado a venir. Parece un hombre maduro riñéndome como si fuera una cría descarriada. A una parte de mí le apetece decirle que si quiero emborracharme cada noche es cosa mía y que a él no le importa

↑ Eso habría sido maravilloso, Ana. Digo yo que si no marcas límites, va mal la cosa, y ella no marca ni uno. Y cuidado que ha ido expresamente al bar para llevarla a casa. Al preguntarle que cómo la ha encontrado dice “—He rastreado la localización de tu móvil, Anastasia” y ella piensa que es un acosador pero que “por alguna razón, porque es él, no me importa” Acaba de pillarse un cabreo, (comprensible), de tres pares de cojones con el amigo por intentar besarla pero esto no le importa. En la vida real esto supone un peligro considerable, buen mensaje E. L. James.

Grey está bailando con ella y atención al consejo de la madre de Anastasia: «Nunca te fíes de un hombre que baile bien». Ahora sigo con la crítica, voy a dejar a mi novio, un segundo (?). ¿En qué se basa ese consejo? ¿Alguien me lo explica? ¿Que un hombre que coordina bien movimientos no es de fiar? ¿Que baile = lujuria? Para lujuria la de la amiga, que está arrimando culo al hermano de Grey. Obviamente esto a Anastasia la escandaliza porque le acaba de conocer. “Tengo que darle una charla sobre sexo seguro. Espero que lea el póster de la puerta de los lavabos.” Pero angelito, que tú no has visto una polla en tu vida y tu amiga, por su descripción, las tiene que haber visto de todas formas y colores. Mejor que te la de ella a ti, anda.

Y el capítulo acaba de manera espectacular con ella desmayándose en los brazos de Christian Grey. En fin…

Hasta ahora tenemos:

  • Un amigo acosador.
  • Un Grey acosador, paternalista y manipulador, pero guapo.
  • Una protagonista que no dice lo que piensa cuando más debe hacerlo y que me cae mejor borracha que sobria.
  • Kate, el único personaje con dos dedos de frente hasta el momento.

Mi pregunta es, ¿se la llevará Grey a su casa? ¿La dejará en la suya? Lo veremos en el próximo capítulo de Mi bello acosador.

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50 Sombras, capítulo 3. “Ruborizada me hallo”

Este comentario comprende de las páginas 32 a 45

Kate, pongámosla en azul, la amiga, se ha puesto loca de contenta de que Grey vaya a verla al trabajo y de que “el soltero más rico, más escurridizo y más enigmático de todo el estado de Washington” le haya dado su teléfono. Y mira, es esta misma la que tiene tacto 0 y le dice a Ana que José debería hacer las fotos, porque es fotógrafo, que no lo he mencionado. Y bueno, casi que le obliga a hacerlo.

Anastasia le ha sacado la lengua al teléfono. OK.

Paul, el hermano del jefe que le tira los trastos a Ana, le pide salir todas las noches y si cuela, cuela. Sin agobios ni acosos, ¿eh?, todo muy sano. Que si te dice que no cuatro veces no quiere decir nada. Pero ella piensa lo siguiente: “Paul es mono como podría serlo el vecino de al lado, pero, por más imaginación que le eches no puede ser un héroe literario.” Me gustaría que a Ana le administraran una dosis de realidad y de sentido común para que viese que ella lo que necesita no es un Grey, es un Gregorio. O en este caso un José.

Que por cierto, 50 sombras de Gregorio, lectura necesaria.

Ha llamado a Grey para decirle de hacer la sesión de fotos, y ha soltado esta frase:
Casi puedo oír su sonrisa de esfinge al otro lado del teléfono.”

Aham. Sigamos.

Aham. Estoy que chorreo.

Kate es muy mandona, no pide las cosas por favor y supongo que de ahí le viene que a Anastasia no le moleste tanto la actitud de Grey. “Sí, ama. Es tan dominante… Pongo los ojos en blanco, pero hago lo que me pide.” Pues más o menos lo mismo que con Grey, no se queja en voz alta, no se queja en absoluto.

Choque de miradas José-Grey, guerra por ser el macho alfa.

Después de la sesión de fotos le ha pedido que se vaya a tomar un café con él, y Kate le ha dicho a Anastasia que no se fia de Grey. Kate es lista, quizás la he prejuzgado por aquello de ser tan mandona. “—Ana, es un tipo raro —me advierte—. Es muy guapo, de acuerdo, pero creo que es peligroso. Especialmente para alguien como tú.” Y mira, siempre le hace caso a su amiga, pero ahora no. Vaya por dos.

Grey le ha dado la mano y ella nunca ha paseado de la mano con nadie. Si no ha hecho eso… En la vida real sería tan, tan, tan diferente… Los datos como que a ella le gusta el té muy flojo a modo de metáfora y tal van a contrastar mucho con lo fuerte que le va a dar él. En todos los sentidos.

Sus largos dedos retiran el papel con destreza, y yo lo contemplo fascinada” Ahí coincido contigo, unas buenas manos son unas buenas manos. #Enfermedad

¿De verdad? Uau…” Al editor es para darle con un libro en la boca.

Eh, eh, Anastasia le está leyendo la cartilla a Grey un poco. Le ha dicho que es arrogante y le ha hecho ver que sus preguntas son demasiado personales. Se siente mal por dejar claro que su actitud no le gusta pero al menos lo hace.

Acabo de dar un suspiro de pura exasperación. “ Está recordándome la pregunta de si era gay. Vuelvo a morirme de vergüenza. Sé que en los próximos años voy a necesitar terapia intensiva para no sentirme tan mal cada vez que recuerde ese momento.” Terapia. Necesitar terapia por preguntarle a alguien si es gay. Y yo me planteo, ¿qué basura homófoba me estoy leyendo?

Grey no quiere hablar de su pasado. Supongo que justificará su actitud de mierda por algún trauma del que nos enteraremos más adelante.

Ay, ay, ¿esto es un anime y yo no me he enterado? Anastasia se iba a caer, él ha tirado de ella y ahora la está abrazando. Estoy viendo los pétalos de sakura, escuchando el tum tum de su corazón y viendo sus ojillos vidriosos mientras él le dedica una sonrisa cálida. “Y por primera vez en veintiún años quiero que me besen.” Y esto me deja claro que esta muchacha no sabe ni dónde queda el clítoris. Que no sería un problema de saber como sé lo que se nos viene encima. Bueno, a ella.

Hasta ahora tenermos:

  • Una amiga con sentido común.
  • Homofobia confirmed.
  • Dos Uau.
  • Ocho ruborizaciones, a veces casi seguidas.

Estoy deseando leer el primer polvo. ¡Lo que me voy a reír!

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50 Sombras, capítulo 2. “Ya sé qué me está pasando”

Este segundo capítulo comprende de las páginas 18 a la 31.
Creo que voy a empezar a citar bastante más, porque tela marinera el capitulito.

Sigue sin saber por qué se ha sentido como se ha sentido y entre las posibilidades no descarta que el que sea rico o poderoso esté en una de ellas. A cada cual le excita lo que le excita y lo entiendo, pero Holy Molly chica… Creo que hay cosas un pelín más importantes en una pareja, pero bueno, no prejuzguemos, no me quiero poner tonta. Si es lo que a ella le gusta, le gusta. Pero esto que os pongo ahora… esto ya no lo entiendo:

Puede ser arrogante, pero tiene derecho a serlo: ha logrado tanto siendo tan joven. No soporta a los tontos, pero, ¿por qué habría de hacerlo? De nuevo, me irrita que Kate no me diera una breve biografía

No me entra en la cabeza que justifique de esa manera tan pobre el que sea un gilipollas. Oh, sí, Anastasia, está bien que trate mal a los demás, total, ¡es rico! Whatever! Lo que a ella le irrita es que su amiga no le diera una biografía para ir preparada y no parecerle tonta, que la culpa es suya de que él se porte como se porta, por supuesto.

Intento no arañarme la cara pero me cuesta, ¿eh?

Yo decía que no me iba a meter en cómo está escrito sino en el contenido. Pero es que esto… Mi sobrina de 15 creo que escribe mejor.

Y las preguntas de Kate… ¡Uf! La adopción y que si era gay… Se me ponen los pelos de punta. No me puedo creer que le haya preguntado algo así. ¡Tierra, trágame! De ahora en adelante, cada vez que recuerde esta pregunta me moriré de vergüenza. ¡Maldita sea Katherine Kavanagh!

¡Uf! ¡Tierra, trágame! ¡Jopetas tío!
Flipando estoy.
Y yo sin editar el libro.
OK

Dice que le reconforta la idea de no volver a verle. Pues hazte caso y no vuelvas a verle.

Punto a favor de Ana, es trabajadora, compagina carrera con trabajo. Se parte la cara por lo que quiere. Bien.

—¿Por qué querías saber si era gay? Por cierto, ha sido la pregunta más incómoda. Casi me muero de vergüenza, y a él le ha molestado que se lo preguntara.”

Y dice que le ha molestado como si fuese algo lógico, porque supongo que en la mente de Anastasia es una falta de respeto asumir que alguien pueda ser gay, menudo insulto a su masculinidad y a su perfil de triunfador, ¡Maldita sea Katherine Kavanagh y sus preguntas!

MADRE MÍA DE MI VIDA LA PÍLDORA QUE ACABA DE SOLTAR SOBRE SU MADRE. Resulta que a la señora le gusta probar cosas nuevas, que supongo que está jubilada y tiene mucho tiempo libre. Pues eso a Anastasia no le parece aceptable, de hecho dice: “espero que Bob —su relativamente nuevo marido, aunque es mucho mayor que ella— la controle un poco ahora que yo ya no estoy en casa.” Señoras mayores del mundo, no experimentéis cosas nuevas con vuestro propio dinero, limitaos a ser aburridas como se espera que si no Ana se nos pone nerviosa y manda a vuestro marido para que os guíe por el buen camino. Una visión que huele un pelín a alcanfor de antigua que es, pero si la chiquilla es tradicional… Pero claro, de tal palo tal astilla. La madre, aunque progre con sus hobbies, se siente preocupada porque su hija no tiene pareja y no sale con chicos. Solo se limita a estudiar, TSK, esto de querer forjarse un futuro propio en vez de pensar en boda, ay ay ay.

La escritora tiene extremadamente asumidos los roles de género. Uno de los novios de la madre es buen carpintero “y cuando no está viendo el fútbol, juega a los bolos, pesca o hace muebles”. ¿Llorará? ¿Sentirá? ¿O sus niveles de macho man no se lo permitirá? De hecho, ella le llama y le contesta en gruñidos. Ajá, muy normal todo, no le mandes a la mierda por mostrar interés en el que consideras tu padre y que te responda de esa manera.

Hace demasiado hincapié en esto.

« ¿Es usted gay, señor Grey ?» Me estremezco al recordarlo.

Me está empezando a molestar cosa mala.

Acabo de conocer a José, que supongo que es la versión de esta novela de Jacob Black porque se le ve un buenazo, y está bastante más bueno que Grey: “Lleva vaqueros y una camiseta. Es alto, ancho de hombros y musculoso, de piel morena, pelo negro y ardientes ojos oscuros”. Pero claro, ella no quiere saber nada. Pobre José.

Uh, Grey ha ido a verla al trabajo. Es innegable que a la muchacha la tiene loca físicamente hablando, no para de repetir que es guapo, muy guapo, y que no debe mirar ni sentir lo que siente. Anastasia, suéltalo, cual Elsa pero en calor.

Yo hay frases que supongo que sirven para verlo más atractivo pero no entiendo: “¡Dios mío! La mirada perdida de Christian Grey” Me lo he imaginado de estas veces que alguien se queda mirando a la nada y se le abren mucho los ojos hasta que vuelve a la realidad. No es muy sexy, no. Y Anastasia me tiene cannnnsada con ese “contrólate, cállate, me sonrojo, me tiemblan las piernas”. Es siempre lo mismo. Exactamente lo mismo. Llega a aburrir.

Le van a hacer una sesión de fotos al muchacho  para incluirla en la entrevista de la amiga, y me da a mí que se la va a pedir a José. Verás. Tacto -500.

Vale, por la tienda ha aparecido el hermano pequeño del jefe, al que por lo visto le mola Anastasia. A Grey no le ha gustado un pelo y ha parado de comprar elementos de bricolaje – siempre acompañando cada adquisición con un comentario lujurioso – para dedicarle a Ana una mirada fría. Que si resulta que el muchacho la abraza porque es su amigo, a él no le gusta un pelo. Está visto que Ana ya es suya y el contacto con otro macho no es bien recibido.

Otro dato a destacar es que el tal Paul le ha pasado un brazo por los hombros, en palabras de Anastasia “de manera posesiva“, y a ella le molesta que se tome tantas confianzas. El problema, Paul, es que no estás bueno y no tienes ni pasta ni poder, si no fijo que no se queja por mucho que le moleste.

Su tono es distante y frío. Maldita sea… ¿Lo he ofendido?

De nuevo la culpa es de un tercero, o lo que es peor, de ella por tener contacto con otro hombre, no de que él sea gilipollas.

De acuerdo. Me gusta. Ya está, lo he admitido

¡Vaya inesperado giro de los acontecimientos! Joder, no me digas, menudo shock, ¿quién lo hubiera dicho?

Y acaba el capítulo con él diciéndole que está encantado de que haya sido ella quien le entrevistó y no la amiga. Una de caaaaaaaaarl cal y una de arena, ¿eh Grey?

Hasta ahora tenemos:

  • Un amigo que se va a quedar en amigo pero que debería ser algo más.
  • Una madre a la antigua.
  • Una protagonista a la antigua, repetitiva y, al fin, segura de sus sentimientos.
  • Alusiones homófobas.
  • Un… ¿Un momento? ¿Cómo sabe Grey dónde trabaja Anastasia? Stalker alert?

Mañana más… y espero que mejor, porque este episodio me ha puesto de los nervios.

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50 Sombras, capítulo 1. “No sé qué me está pasando”

Vale, comenzamos la lectura que va de la página 4 a la 17.  Las referencias a Anastasia van de color morado y las Grey de naranja.

Anastasia es una universitaria muy normalota que va a jugar a ser periodista por un día entrevistándo a Christian Grey en nombre de su amiga, que está enferma y es la que tendría que ir en su lugar. 

Lo primero que me llama la atención son las 2 secretarias de Mr. Grey: rubias con ropas impecables y bellísimas que hacen que la protagonista, con menos autoestima que una quinceañera acosada, se sienta intimidada. Wow, como dice Anastasia al mirar por la ventana. Y van 3 rubias impecables, fetiche alert, mujeres florero mire donde mire. Eh, Anastasia se pregunta si es legal, menos da una piedra. Aunque lo que debe cuestionarse es la mentalidad del jefazo.

Un momento, esta no es Anastasia Steel, es Bella Swan. Acaba de “tropezar con sus propios pies” ¡Menudo déjà vu! Ah, cierto, que era un fanfic de Crepúsculo. No he dicho nada. Sigamos.

La descripción física de Grey es un 10, al César lo que es del César, yo le daba. Me ha ganado con lo de la mano de largos dedos. Yo también me quedaría loquísima Ana, I feel you. Pero, ¿que el despacho sea grande hasta lo ridículo es para compensar? Qué ostentoso, pardiez, una mesa en la que pueden comer “seis personas cómodamente”.

Ahora no sabe por qué se sonroja cuando la mira fijamente o cuando se pasa los dedos por los labios. Chiquilla, está buenísimo y te estás poniendo como una moto, no tiene misterio. Es un pelín pava, ¿no? Pero eso no justifica la condescendencia con la que la trata. Se le cae la grabadora varias veces antes de ponerla en la mesa y esto ocurre:

¿Le molesta si grabo sus respuestas?

Después de que se ha tomado tantas molestias poniendo la grabadora, ¿me pregunta ahora?

Me sonrojo. ¿Se está burlando? Eso espero. Parpadeo hacia él, insegura de qué decir, y creo que le doy lástima porque cede.

-No, no me molesta”

La sonrisa esa se la borro yo de la cara rápido con una miradita asesina y le digo a mi amiga que la entrevista la haga ella cuando pueda, pero no, Ana asume que Grey es paciente porque “ay, qué torpe soy”. Ana, dile algo, mujer. Bien, le ha dicho que es controlador, mini punto para Ana. Pero está tan cachonda que le da igual que su respuesta sea afirmativa. En este punto de la historia puedo entender que se deje llevar por lo que siente.

Está asqueada y excitada a partes iguales, (un poco como la prota de mi libro, solo que Ayame no se calla una), estoy deseando que lo mande a tomar viento o algo. Y sigue preguntándose por qué la mirada de este señor la acalora. ¿Sabe esta chiquilla lo que es estar cachonda o nunca le ha pasado? Qué cosa más repetitiva.

Grey es un puto asco de tío. “Soy un hombre muy rico, Srta. Steele y tengo caros e interesantes pasatiempos” Y ella cambia de tema sin, al menos, mirarle con asco. A estas alturas ya puede estar todo lo bueno que quiera que en la vida me acercaba. A ver, ahora este muchacho dice que la gente que le conoce saben que él no tiene corazón y al mismo tiempo dice que invierte en cultivos para que todo el mundo coma. Se ve a la legua la careta de poser. O de mentiroso. Le dice otra vez que le gusta controlar y que es “el consumidor final” y esta sigue sin saber que habla de sexo. Muy limpia tienes tú la mente Anastasia. Recuerda las rubias.

Y una cosa, insinuarse de esa manera tan descarada en una entrevista de trabajo, (rozándose los labios y tratando temas de índole claramente sexual), ¿es un poco acoso o solo es cosa mía?.

Le pregunta sobre su pasado y se vuelve un témpano de hielo. Una cosa que estoy empezando a aborrecer, (en la pag 13, JAJA), es la actitud general de Anastasia. Esa poca autoestima, ese “me hace sentir como una niña perdida” cada vez que se equivoca. Odio los personajes débiles pero sobre todo los femeninos por aquello de que es como debemos ser según tradición. Y Ana es el claro ejemplo de personaje que no soporto.

Grey se ha ofendido hasta el infinito al preguntarle si era gay. Mal. Crisis de masculinidad como un templo. Espero que no nos salga homófobo.

Sus secretarias tienen la misma poca autoestima que Anastasia, con una mirada impaciente de Grey se encogen como un perrito chico. Qué poco me gusta esto… Y ahora le hace a ella preguntas personales que no tiene por qué responder. Está ultra incómoda y dejándose manipular. Un 10. Y cuando se va se ríe de ella otra vez y se limita a “fruncir el ceño interiormente”. Vamos a ver, una cosa es que te parezca brutalmente atractivo y que las ganas de darle calor hagan que se te olvide un poco las barbaridades que ha soltado y otra es que ni le contestes, ni le mires mal, ni marques límites. Me empiezo a explicar muchas cosas que pasan más adelante. Huye de él, literalmente, y acaba el capítulo.

De momento tenemos:

  • Una protagonista con -100 de autoestima
  • Un protagonista egocéntrico, mentiroso, controlador, oscuro y un tanto acosador que resulta que es atractivo.
  • 3 rubias muy insulsas pero muy limpias.

En fin, ya me diréis qué os parece esta reseña del primer capítulo. Va a ser complicado leerme tres libros con personajes que no me gustan pero si pude con Harry y esa arrogancia heredada de James, puedo con todo.

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