50 sombras, capítulo 15. “¡El eslabón perdido me regala un coche!”

El análisis de este capítulo comprende de las páginas 209 a la 224

Grey ha ido a casa de Ana para hablar sobre los límites tolerables del contrato. Trae champán, este hombre bebe una barbaridad. Que sí, que es vino caro, pero es que no bebe otra cosa. Y me encuentro con dos descripciones, que a cual mejor.

—Me encanta la chispa que tienes, Anastasia

Uy, sí, es que está salá. Dos o tres momentos de iluminación y alguna que otra respuesta con gracia, pero ya.

—Me dedica una breve sonrisa lobuna—

 ←Ojalá así

Le ha dicho que si ha firmado le tiene que hacer caso, y que quiere que se quede los libros caros que le regaló porque le hace feliz. Ella dice que vale, pero que los va a donar porque es un regalo demasiado caro como para aceptarlo. Y yo esto no lo entiendo, tía, si te lo da porque quiere, cógelo. ¿Qué más da? Su problema es si quiere gastarse el dinero. De hecho, le dice que le va a hacer muchos más regalos porque tiene un montón de dinero a lo que ella contesta:

—Eso hace que me sienta ruin —musito.

—No debería. Le estás dando demasiadas vueltas, Anastasia. No te juzgues por lo que puedan pensar los demás. No malgastes energía.

En este caso, le doy la razón a Grey. Pero con la frase que sigue…

Esto es porque nuestro contrato te produce cierto reparo; es algo de lo más normal. No sabes en qué te estás metiendo

Pues claro, si no le has dado más explicaciones que las justas, le has dicho que busque en google y no dejas que le consulte a nadie más, ¿qué va a saber?

Cuidao con el sommelier.

—Bollinger Grande Année Rosé 1999, una añada excelente

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Qué cosa más repelente por favor, es que no, es que no puedo con él.

Se han puesto a hablar del padre de ella, de que Grey va a ir a recoger a su hermana y de cualquier cosa menos de los límites tolerables. Y venga a beber. Y ya le ha hecho la pregunta mágica, que si ha comido. Ella le pone los ojos en blanco.

Se inclina hacia delante, me coge la barbilla y me mira fijamente a los ojos. —La próxima vez que me pongas los ojos en blanco te voy a dar unos azotes.

Esto ya es que me parece un pelín ridículo. Es un rollo padre con hija de 5 años o algo así. La cosa es que a ella le excita la situación, y si a los dos les gusta, yo nada tengo que decir.

Ya están hablando de las prácticas y queda descartado el fisting. Quiere quitar la penetración anal sin siquiera probarlo y él le dice que ya veremos porque no se puede hacer ahí a la ligera, que “Tu culo necesitará algo de entrenamiento.”. Y qué queréis que os diga, es una frase que no sé si me parece cómica o qué. Y a ella le da la curiosidad:

—¿Tú lo has hecho? —le susurro.

—Sí.

Madre mía. Ahogo un jadeo.

—¿Con un hombre?

—No. Nunca he hecho nada con un hombre. No me va.

—¿Con la señora Robinson?

—Sí.

Madre mía… ¿cómo?

Probablemente con un arnés o con un dildo, Ana, que vale que no hayas follado pero joder, estás en el mundo, ¿no? No me creo que sea tan sumamente gilipollas con 20 y pico años. Además, que alguien le diga que el punto G masculino está por la puerta de atrás, y que alguien le diga a Grey que puede ser que a una mujer no le guste tanto precisamente porque tenemos el punto G por la puerta delantera, (justo detrás del clítoris, por si os da curiosidad y no lo sabíais).

Acepta juguetitos y por lo visto le entusiasma enormemente la idea de atarse. Es, creo, el rollo que de verdad le va a esta muchacha. Sin embargo, y como es lógico, tiene sus dudas. Que ahora que lo expone, lleva razón:

—¿Cómo voy a usar las palabras de seguridad estando amordazada? — Hace una pausa.

—Para empezar, confío en que nunca tengas que usarlas. Pero si estás amordazada, lo haremos por señas —dice sin más. Lo miro espantada. Pero, si estoy atada, ¿cómo lo voy a hacer? Se me empieza a nublar la mente… Mmm, el alcohol.”

Mmm va a ser que te está emborrachando para que accedas con más facilidad.
Por cierto, mordaza le voy a poner yo para que deje de morderse el labio, qué tía más pesada, todo el día igual.
A los castigos físicos ha aceptado a todo menos los varazos, que dice Grey que es lo que más duele. Ella le había pedido tener una relación de novios además de amo/sumisa, rollito salir a cenar y tal. Él dice que vale, pero que tiene que aceptar su regalo de graduación:

Aparcado fuera hay un descapotable rojo de tres puertas, un Audi.

No le acepta los libros y obviamente este regalo hace que se enfade un montón. Por lo visto Grey lo había hablado con su padrastro y a ella eso le cabrea++ Pero ah, que a ella le cabree y que le diga que el regalo es demasiado es algo que a él le cabrea++++++. Su reacción es comerle la boca y soltarle:

—Me está costando una barbaridad no follarte encima del capó de este coche ahora mismo, para demostrarte que eres mía y que, si quiero comprarte un puto coche, te compro un puto coche —gruñe—. Venga, vamos dentro y desnúdate.

YO MACHO, TU HEMBRA, MIA, ENTRAR FOLLAR, HUNGA HUNGA. Eso es lo que leo. Porque me cuesta ver que es un rollo BDSM porque la mentalidad de la protagonista no está en sintonía con la de él. No está segura, se enfada con ciertas actitudes suyas y le molestan, pero en el momento que él se enfada, ella se desmenuza, muerta de miedo.

—Por favor, no te enfades conmigo —le susurro. Me mira impasible; sus ojos grises son como fríos pedazos de cristal ahumado. —Siento lo del coche y lo de los libros… —Me interrumpo. Guarda silencio, pensativo—. Me das miedo cuando te enfadas —digo en voz baja, mirándolo.

Es que no me suena a relación consensuada, feliz y sana, es que me suena a persona intimidada por otra, cegada por el deseo y con cero capacidad de poner límites que se deja maltratar con tal de tenerlo cerca. Si ese rollo amo/sumisa fuese de manera 100% aceptada y sin dudas no me parecería tan terrible, pero es que no lo es. Y si trasladamos esto a la vida real, una adolescente puede confundirse mucho. Imaginad una chica como Ana, que su novio es un machista de categoría que la maltrata física y mentalmente, nada de BDSM, solo puro machismo y control. Si esa adolescente ve en esto una guía de cómo comportarse, va a ser una desgraciada que con tal de tenerle cerca va a aguantar de todo, “porque según 50 sombras de Grey, así es el amor y nosotros no somos como los demás” Es que es terrible.

Ay, de verdad, van a follar, y es que son detallitos los que me hacen a mí poner los ojos en blanco cual Anastasia. Cosas como “su sexy pelo” o “Jadeo y le envuelvo el paquete con los dedos”. El paquete tío, el paquetón de Christian Grey, Uau.

Grey le ha dicho que le desvista, y ella, al quitarle el cinturón piensa: “¡sí!, su vello púbico.” ¡¡YAY, BIEN, VIVA, PELO DE HUEVO!!

No puede bajarle los pantalones así que él “levanta la pelvis de la cama para que pueda bajarle los pantalones y los bóxers a la vez, uau… liberarlo” A estas alturas me estoy riendo ya.

Le ha puesto el condón de manera exitosa después de casi arrancarsela a chupetones. “Admiro mi obra y a él. Ciertamente es un espécimen masculino fabuloso.” Nos acaba de llegar al museo ayer por la tarde, la hembra llega el mes que viene (?)

Los “joder”, “madre mía”, “uau”, “hmmm” y “ah… por favor” que piensa, me sacan totalmente de la lectura de lo que quizás podría llegar a ser un buen polvo. Pero no son noticias nuevas, ¿verdad? Pero bueno, ella se corre al darse cuenta de que es la que tiene el control, se corre entre gimoteos y él en silencio. Ay qué aburrimiento, con lo que me gusta a mí un gemido masculino.

Y la dejamos orgasmica y flipada.

Hasta ahora tenemos:

  • Mensajes dañinos para los lectores.
  • Regalos extremadamente caros.
  • Una protagonista con voluntad de cristal.
  • Un protagonista que cada vez me da más asco.
  • Onomatopeyas y exclamaciones innecesarias.

El sexo “vainilla” ya me aburre. O al siguiente usa una fusta, o me va a decepcionar aún más. Si cabe.

boton50

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Un comentario en “50 sombras, capítulo 15. “¡El eslabón perdido me regala un coche!”

  1. ”…le envuelvo el paquete con los dedos” -> Me ha venido a la mente Anastasia envolviendo un regalo… es que suena a eso… hija, de verdad, yo no se como soportas tanto… eres demasiado valiente. Y no me refiero a la tonta de Ana, si no a ti, Pilá… fo…

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