50 sombras, capítulo 13. “Que sí, que no, que nunca te decides”

El análisis de este capítulo abarca desde la página 174 a la 193

El capítulo comienza con Ana hablando con la madre por teléfono en una conversación sin relevancia alguna. Llega a su casa y tiene un correo de Grey, la respuesta a sus condiciones. Se ha convertido en la RAE o ha tirado de copy/paste:

Definición de sumiso. sumiso: adjetivo.

  1. inclinado o dispuesto a someterse; que obedece humildemente: sirvientes sumisos.
  2. que indica sumisión: una respuesta sumisa.

Origen: 1580-1590; someterse, sumisión.

Sinónimos: 1. obediente, complaciente, humilde. 2. pasivo, resignado, paciente, dócil, contenido. Antónimos: 1. rebelde, desobediente.

Por favor, téngalo en mente cuando nos reunamos el miércoles.

Y ella, que todo lo malo se pega, le contesta:

Compromiso: sustantivo

  1. llegar a un entendimiento mediante concesiones mutuas; alcanzar un acuerdo ajustando exigencias o principios en conflicto u oposición mediante la recíproca modificación de las demandas.
  2. el resultado de dicho acuerdo.
  3. poner en peligro, exponer a un peligro, una sospecha, etc.: poner en un compromiso la integridad de alguien.

Y lo que le sigue es un tira y afloja de él diciendo que la recoge, ella diciendo que va en su coche, él diciendo que a ver si puede hacer lo que se le ordena, ella diciendo que ni mijita y él cediendo. Todo esto con ridículos asuntos en los títulos de los correos como por ejemplo: “jovencitas testarudas”, “hombres intratables” y demases. Os dejo captura de los correos para que veáis el formato que tienen en el libro.

correos

Al día siguiente, de vuelta al trabajo, Paul no para de acosarla otra vez persiguiéndola por la tienda para quedar. A esta muchacha todo hombre que se le acerca es un acosador en potencia.

Se está arreglando para quedar con Grey y tiene el dilema de que no sabe pintarse porque “Me intimida. Ninguna de mis heroínas literarias tiene que maquillarse. Quizá sabría algo más del tema si lo hicieran.” Que no me vaya ahora de lectora culta y progre porque esta no ha leído a Angela Carter o a Sylvia Plath en su puta vida. Y que alguien le diga lo que es youtube y un tutorial.  

Una vez lista la amiga le dice que está de escándalo y a ella le da vergüencita.

—Deséame suerte.

—¿Necesitas suerte para quedar con él? —me pregunta frunciendo el ceño, confundida.

Que necesites suerte cuando vas a quedar con un tío que ya has follado es raro Ana, no te extrañes tanto.

Ya está con él después de ir en su coche que “no fue diseñado para que lo condujeran mujeres con tacones.” Se ha ruborizado al verle meterse una aceituna en la boca, tó sexy tó porno. Aunque sí que es verdad que cuando alguien te gusta mucho, te pone cachonda hasta verlo respirar, así que ok, aceptamos pulpo como animal de compañía,

—¿Crees que estoy coaccionándote para que hagas algo que no quieres hacer, y que además pretendo tener algún derecho legal sobre ti?

—Bueno… sí.

Lo pensamos todos, Grey. Bueno, todos los que vemos lo manipulador que eres, los que somos capaces de traspasar lo materialista y quedarnos con lo que de verdad importa, que es tu gran habilidad para manipular emocional, sentimental y físicamente a los demás. Sin acritud, muchacho.

“—¿Has mantenido este tipo de conversación con… bueno, con las quince?

—No.

—¿Por qué no?

—Porque ya eran sumisas. Sabían lo que querían de la relación conmigo, y en general lo que y o esperaba. Con ellas fue una simple cuestión de afinar los límites tolerables, ese tipo de detalles.

Lo que llevo diciendo desde el principio que sería lo comprensible para este tipo de relaciones, no alguien con tantas dudas y que en el fondo no quiere hacer la mitad de lo que él pretende.

Voy a hacer un breve comentario que me ronda la cabeza desde hace un tiempo.
Este hombre, aunque le vayan prácticas que podemos considerar modernas, es muy chapado a la antigua en cuanto a lo que un hombre de bien y una mujer de bien deben de ser de cara a la galería. El rollo ese de que él sea un caballero y que ella no debe beber y guardar las formas, por ejemplo. Comprendo que es así porque está basado en Edward Cullen, el vampiro de Crepúsculo, que nació en 1900. Y ese es el problema, 50 Sombras de Grey está ambientada en la época actual y un comportamiento digno de 1900 me chirría una barbaridad, más, cuando luego tiene “el cuarto rojo del dolor”. Una cara para el público, otra en privado, lo cual no es más que otro motivo para desconfiar de este señor.
Sigamos.

Grey está absoluta y terminantemente en contra de las drogas, pero de manera radical. Entonces suelta la puta copa de vino, monsieur, porque el alcohol se puede y se debe considerar droga. Y por favor, que alguien le diga que un consumo de drogas responsable no es nada por lo que echarse las manos a la cabeza. Que yo no consumo nada, pero comprendo el atractivo que pueden llegar a tener y comprendo que no son tan peligrosas como las pintan.

Ha pedido ostras de comer y ella le pregunta que si es por el rollito afrodisíaco. Él le dice que no lo necesita con ella. Y ella responde…

….atención…

…preparados…

A él le pasa lo mismo. Lo altero… Uau.

LO ESPERABA COMO AGUA DE MAYO.

UAU.

Si a ti te sueltan esto…

Y quiero que sepas que, en cuanto cruces la puerta de mi casa como mi sumisa, haré contigo lo que me dé la gana. Tienes que aceptarlo de buena gana. Por eso tienes que confiar en mí. Te follaré cuando quiera, como quiera y donde quiera. Voy a disciplinarte, porque vas a meter la pata. Te adiestrare para que me complazcas.

…y no es algo que tú vayas desde un principio dispuesto y deseoso de cumplir, ¿qué coño estás haciendo? Es una relación muy extrema y esta niña se está dejando llevar en todo momento por lo sumamente atractivo que le resulta. Qué mal, QUÉ MAL saldría esto en la vida real.

Le ha dicho directamente que la que lo tuvo de sumiso no lo traumatizó, punto aclarado. Dice que no quiere que Ana se masturbe porque el placer de ella es solo para él, ante lo que ella piensa que “No sé qué contestar. Por un lado, ahí está con su « Quiero morderte ese labio» ; por el otro, es muy egoísta” Por el otro no, por los dos lados. Es muy egoísta. Punto. ¿Veis lo que digo de que se deja llevar por su físico? Y para muestra, un botón:

—Christian, utilizas el sexo como arma. No me parece justo —susurro contemplándome las manos.

Y cuando él le da la razón, ella automáticamente hace desaparecer el problema porquesqueestá taaaaaaaaaaan bueno que fuf.

—Si fueras mi sumisa, no tendrías que pensarlo. Sería fácil —me dice con voz dulce y seductora—. Todas estas decisiones… todo el agotador proceso racional quedaría atrás. Cosas como « ¿Es lo correcto?» , « ¿Puede suceder aquí?» , « ¿Puede suceder ahora?» . No tendrías que preocuparte de esos detalles. Lo haría y o, como tu amo.

Qué sabe este hombre… las dudas razonables que ella pudiera tener de que esa relación fuese peligrosa se las quiere quitar de encima con la teoría de que, por su bien y por su comodidad, es mejor que él tome las decisiones por ella. Si le deja a él tomar el control de todo, esa alarma interior que debería suplantar a la diosa bailonga se acallaría y él tendría el camino despejado para hacer todas las barbaridades que le apeteciera, esté ella o no de acuerdo. Es monstruoso.

Cuidado que ahora ella piensa una cosa y él continúa el pensamiento en voz baja. Es más, ha adivinado que ha apretado los muslos bajo el mantel porque ha notado que este se movía y sus años de experiencia le dan sabiduría para leer la expresión corporal mejor que el de Lie to Me. O lo mismo es Jedi y me estoy perdiendo algo.

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Vale, me acabo de reír por primera vez con Anastasia porque ha tenido todo el arte del mundo. Está este señor queriendo seducirla para follar ahí mismo y ella diciéndole que tiene que comer porque él le insiste una barbaridad en que coma, que es peor que Lupin y el chocolate. Y se le ocurre que ella también puede jugar a seducirle como siempre hace él.

Pincho un espárrago, lo miro y me muerdo el labio. Luego, muy despacio, me meto la punta del espárrago en la boca y la chupo. Christian abre los ojos de manera imperceptible, pero yo lo noto.

—Anastasia, ¿qué haces?

Muerdo la punta.

—Estoy comiéndome un espárrago.

Christian se remueve en su silla.

—Creo que está jugando conmigo, señorita Steele.

Finjo inocencia.

—Solo estoy terminándome la comida, señor Grey.

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Tienes mis dies, Ana.

Le ha dicho que necesita irse, que aunque sepa que él puede obligarla a quedarse usando su cuerpo como arma, lo necesita para pensar. Y ahora, AHORA, este maromo se da cuenta de que no es una sumisa nata. Te lo lleva diciendo unos pocos de capítulos pero nah, tú a lo tuyo.

No sé hacerlo de otra manera, Anastasia. Soy así

Excusa de mierda para justificar una conducta de mierda que no quieres cambiar por comodidad y egoísmo.

Ana se teme que sea la despedida porque no está segura de poder aceptar los términos y condiciones a la velocidad que lo hace uno en el ordenador. Y no entiendo por qué, además de sentir el corazón a toda pastilla por la inquietud, dice que “Siento picores en el cuero cabelludo” ¿Tú entiendes algo, lector? ¿A tí te pasa eso cuando te angustia algo? Qué cosas…

Ha visto el coche y le ha horrorizado que sea un escarabajo azul normalito, le ha preguntado que si es seguro y que si llegará hasta su casa y, ojo cuidado, ha sugerido que le va a comprar uno nuevo. Toma ya.

Se ha agobiado máximamente porque aunque diga que sí, no va a ser su novio como ella quisiera. Un agobio razonable teniendo en cuenta que la única manera de estar con él es siendo poco más que su vagina en lata/muñeca hinchable. Lo que no veo razonable es que sugiera que está enamorada de él. Venga ya, hombre, si no te ha demostrado nada beneficioso para ti a nivel personal además del sexo, qué me estás contando.

Al llegar tiene un email suyo muy formal y a ella “Este e-mail me hace llorar más. No soy una fusión empresarial. No soy una adquisición. Leyendo este correo, cualquiera diría que sí.” Da la impresión de que Ana se está chocando con la realidad y está dejando de lado la fantasía de ser la novia del rico, guapo y poderoso que se había montado a lo Sansa Stark. La pena es que, de momento, no va a evolucionar como Sansa, aunque ojalá.

Y la dejamos llorando contra la almohada y hecha un lío.

Hasta ahora tenemos:

  • Emails tontos y aburridos.
  • Desordenes alimenticios (va a ser verdad lo que me dijiste, Cris)
  • Sexo como arma para desmontar a una casi adolescente, otra vez.
  • Muchas dudas comprensibles.

Estoy decepcionada. Un solo uau. Tsk.

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2 comentarios en “50 sombras, capítulo 13. “Que sí, que no, que nunca te decides”

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