50 Sombras, capítulo 4. “Shhh, que yo no estoy borracha”

Este análisis ocupa de la página 46 a la 59

Hemos dejado a Anastasia muerta de ganas por recibir un beso en los brazos de Grey. Y ahora, el señor nos sorprende con un cambio de parecer: “—Anastasia, deberías mantenerte alejada de mí. No soy un hombre para ti.” Ya le ha puesto cachonda hasta el infinito, la miel en los labios con un imparable aluvión de gestitos y comentarios sugerentes. Ahora va a decirle que no va a poder con él. Se ha dado cuenta de repente, mira tú. Que no salta a la vista que esta mujer los sex shop no los mira ni de reojo.

Atención que le dice que la va a dejar marchar, porque obviamente, si él no quiere, aquí no se va nadie, que lo que ella quiera es lo de menos.

No perdamos de vista que lo que casi la atropella en el capítulo anterior era una bici, pues mira que Grey se nos pone tremendo: “Me dan escalofríos solo de pensar lo que podría haberte pasado” Qué intensidad. Pero es que ella también es intensa, al alejarse de él se ha metido en el metro a llorar porque cree haber malinterpretado las señales CLARAS COMO EL AGUA que Grey le daba de que quería marchita.

“Estoy llorando la pérdida de algo que nunca he tenido. Qué ridículo. Lamentando la pérdida de algo que nunca ha existido… mis esperanzas frustradas, mis sueños frustrados y mis expectativas destrozadas.”

Hasta Candy Candy, eminencia en este terreno, está impresionada ante tal despliegue dramático.

Se plantea que quizás lo que tiene que hacer es “ser más agradable con gente como Paul Clayton y José Rodríguez” y supongo que eso quiere decir considerarlos como algo más. Y asume que ninguno de los dos acaba llorando en su habitación. Ay muchacha, te sorprenderías de la capacidad de sentimientos que puede tener un hombre con el corazón roto.

Yo las charlas con el subconsciente como si fuera otra persona no las entiendo. Y además igual de adolescente que ella, ¿eh? “¡Basta! ¡Basta ya!, me grita metafóricamente mi subconsciente con los brazos cruzados, apoyada en una pierna y dando golpecitos en el suelo con la otra” No lo había nombrado antes, pero comentarios como este, a patadas.

La amiga se ha preocupado al verla entrar, como es lógico, y me encanta como Ana, sin darse cuenta, le da la razón:

—¡Ana, por favor! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Eres una cría —me interrumpe.

Oh, no. Ya estamos otra vez con ese rollo.

—Kate, por favor, tengo que estudiar.

Según ella la razón obvia de que él no esté interesado es que es demasiado guapo, como que él está “en otra liga” (qué comentario más de película americana), inalcanzable por su belleza y dinero. Date a valer, Ana, por favor.

Me molesta tanto este tipo de comentarios y que ella tenga tan poquísima autoestima porque este libro se lo leen muchas adolescentes, y vaya el mensaje que les transmite. Entre las justificaciones al comportamiento de Grey, el “claro que no me quiere, con lo guapo que es” y esa búsqueda del príncipe azul, las fans de esta saga se van a dar un golpetazo con la realidad que les va a doler en el alma. O acaban en relaciones muy tóxicas/peligrosas. Lo que no me entra en la cabeza es que mujeres maduras vean en esto un buen libro. Pero dejémonos de análisis subjetivo y sigamos con el libro.

Ha acabado los examenes y se va a casa a prepararse para salir esa noche pero ah, le ha llegado un paquete con tres libros regalados por Grey. De nuevo, jueguitos mentales. Te tiento, te ilusiono, te alejo, te hundo en la miseria, lo superas, te tiento de nuevo. Cualquiera con dos dedos de frente soltaría un “¿de qué va este ahora?” Y para mi felicidad, es lo que hace Ana. Le va a devolver los libros. Tienes mis dies.

De fiesta, Ana se ha pillado una borrachera curiosa y José, de manera sutil, está ligando con ella.
Oh, oh. OH, OH.
Acaba de llamar a Grey.
Borracha.
Eso no se hace tía, te vas a arrepentir para siempre. Le ha llamado para preguntarle por qué le mandó los libros pero él, al darse cuenta de que está borracha, no para de ordenarle que le diga dónde está. “—Ana, contéstame: ¿dónde cojones estás?” Porque no puede estar sola y borracha con amigos, no sea que se cuele una bicicleta en el bar y tengamos una desgracia. Ella se ríe de él y le cuelga. Exacto, cántale la de Telephone de Lady Gaga que ahora te viene ni que pintada.

José me acaba de decepcionar. Ana está muy, muy borracha y el amigo está aprovechando la oportunidad para besarla a pesar de que ella le dice que no más de una vez e intenta alejarle. José, así no se hacen las cosas. Ya no me molas, acosador de borrachas. Y lo peor de todo es que llega Grey “al rescate”. Se está hartando de vomitar y Grey le aguanta el pelo que eh, se agradece.

Ana acaba de decir que el peor momento de su vida fue cuando Grey la rechazó. Ahora me explico mucho de ese pavo que tiene encima y de lo poco que sabe de la vida.

Grey le ha preguntado si suele “comportarse así” y lo que Ana piensa a continuación es lo que debería haberle dicho pero no, ella se arrepiente y contesta que normalmente no.

Me zumba la cabeza por el exceso de alcohol y el enfado. ¿Qué narices le importa? No lo he invitado a venir. Parece un hombre maduro riñéndome como si fuera una cría descarriada. A una parte de mí le apetece decirle que si quiero emborracharme cada noche es cosa mía y que a él no le importa

↑ Eso habría sido maravilloso, Ana. Digo yo que si no marcas límites, va mal la cosa, y ella no marca ni uno. Y cuidado que ha ido expresamente al bar para llevarla a casa. Al preguntarle que cómo la ha encontrado dice “—He rastreado la localización de tu móvil, Anastasia” y ella piensa que es un acosador pero que “por alguna razón, porque es él, no me importa” Acaba de pillarse un cabreo, (comprensible), de tres pares de cojones con el amigo por intentar besarla pero esto no le importa. En la vida real esto supone un peligro considerable, buen mensaje E. L. James.

Grey está bailando con ella y atención al consejo de la madre de Anastasia: «Nunca te fíes de un hombre que baile bien». Ahora sigo con la crítica, voy a dejar a mi novio, un segundo (?). ¿En qué se basa ese consejo? ¿Alguien me lo explica? ¿Que un hombre que coordina bien movimientos no es de fiar? ¿Que baile = lujuria? Para lujuria la de la amiga, que está arrimando culo al hermano de Grey. Obviamente esto a Anastasia la escandaliza porque le acaba de conocer. “Tengo que darle una charla sobre sexo seguro. Espero que lea el póster de la puerta de los lavabos.” Pero angelito, que tú no has visto una polla en tu vida y tu amiga, por su descripción, las tiene que haber visto de todas formas y colores. Mejor que te la de ella a ti, anda.

Y el capítulo acaba de manera espectacular con ella desmayándose en los brazos de Christian Grey. En fin…

Hasta ahora tenemos:

  • Un amigo acosador.
  • Un Grey acosador, paternalista y manipulador, pero guapo.
  • Una protagonista que no dice lo que piensa cuando más debe hacerlo y que me cae mejor borracha que sobria.
  • Kate, el único personaje con dos dedos de frente hasta el momento.

Mi pregunta es, ¿se la llevará Grey a su casa? ¿La dejará en la suya? Lo veremos en el próximo capítulo de Mi bello acosador.

boton50

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