Raccoon City Desire

Este fue mi primer fan fiction así más subidito de tono. Lo hice cuando tenía unos 14 o 15 años, por lo que al leerlo de nuevo este año pasado (10 años después, que vieja me siento de repente) le he tenido que cambiar algunas cosas. No sé si se apreciará esos momentos de niñatilla hormonada, pero bueno, la cosa es que tiene sexo, y es a lo que venimos aquí ¿No?

Un pequeño resumen, para ubicar a la gente, es que Leon y Claire acaban de salir de Racoon City, una ciudad infestada de zombies, para meterse en un problema aún mayor, más zombies. Van con una niña y de la unión de los dos por protegerla y de la necesidad de cariño, terminan surgiendo cosas inevitables.

Escribí este fanfic cambiando del punto de vista de él al punto de vista de ella.

Os dejo una foto y si lo queréis leer, solo tenéis que bajar con la ruedita del ratón.

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LEON
Cerca de las 3 del mediodía, (no estaba muy seguro de que su reloj funcionase en condiciones) Claire salió del refugio donde se escondían, a buscar una salida segura para la pequeña Sherry. Si solo fueran ellos dos apenas tendrían problemas, pero como era lógico no podían dejar a la pequeña atrás. Era consciente de que Claire era perfectamente capaz de hacerlo todo por si misma pero aun así, estaba inquieto. No podía olvidar lo que le ocurrió a Ada y perder a una persona más seria demasiado para él. Era mejor no pensar en ella, aún dolía recordarla. Cuando Claire, la pequeña y él mismo salieron de ese tren, creyeron ponerle fin a esa pesadilla, pero no podían estar más equivocados. Tal y como dijo Claire “eso no había hecho más que empezar…” y cuanta razón tenia. Leon se levantó del butacón enmohecido y miró entre los tablones de madera clavados en la ventana. Siempre parecía que era de noche, les oprimía el ambiente lúgubre en toda la ciudad, que permanecía en silencio las 24 horas del día exceptuando los ruidos que venían de esos seres en proceso de descomposición. Y eso sin hablar del olor de la calle….el olor de esas…cosas.
            Sintió un escalofrío maldiciendo por milésima vez el haber empezado ese día su trabajo. No se avergonzaba de admitir que tenía miedo, miedo a que algo rondara a sus espaldas. Miró a la pequeña que descansaba en el sofá. Dormía placidamente. La arropó con la manta a cuadros que encontraron junto al cuerpo del portero, mutilado. Según su reloj eran las 12 y cuarto de la noche y estaba tremendamente asustado, Claire no llegaba….Unos pasos arrastrados se acercaban por el pasillo y rápidamente se arrodillo junto a la pequeña, medio oculto por el sofá y con la automática apuntando a la puerta. Por más monstruos y entes que se encontrara le seguía temblando el pulso. La puerta se abrió de par en par y allí estaba, era ella. El alivio que sintió fue tan grande que tuvo la sensación de no haber experimentado esa felicidad en su vida…seria la falta de esperanza quizás.
– ¡Eh! ¡¡No dispares!!
– Ya me dijiste eso una vez…hace tiempo – Le dio un abrazo al que ella no respondió, siempre se mostraba fría, exceptuando cuando estaba con Sherry.
– ¿Todo bien? – Le miró brevemente a los ojos, pero le apartó rápidamente la vista agachándose junto a la niña.
– Si, ahora si – Leon se agachó junto a ella que en ese momento le apartaba el pelo de la cara a Sherry, apretándole cariñosamente la mano.
En el rostro de Claire había una mezcla de expresiones que no podía entender. Por una parte sonreía aunque parecía cansada (y no era para menos) pero había algo más en sus ojos, en su forma de mirar. Lo llevaba notando desde hacía un tiempo.
– ¿Cómo ha estado por la tarde? – preguntó ella.
– Bien, pero ha pasado las horas asomándose a la ventana por si llegabas.
– Estoy deseando sacarla de aquí…
– Oye ¿estás bien? – Claire le miro como si no le conociese.
– Si – no le sonó convincente.
– No me lo creo – se movió apartando la mirada, inquieta – mira, encontraremos a tu hermano,  no te preocupes. Cuando salgamos de aquí—
– Si es que salimos – la miró apretando los labios, pero no cesó en su intento por animarla.
– Saldremos de aquí, y encontrarás a tu hermano – Leon le pasó un brazo por los hombros. Ella dio un respingo al notarle tan cerca pero para asombro de este, dejó caer su cabeza en su hombro unos segundos después.
– Estoy cansada de estar aquí, de estar continuamente temiendo por mi vida y por la vuestra…y además de eso mi hermano, en fin, no creo que tal y como están las cosas le vaya a encontrar.
            Notó como ella temblaba en sus brazos y le apretó mas fuerte contra él. Cuando a lo largo del día la miraba, con sus ojos castaños serios y con su lanzagranadas en mano, era la chica de 21 años más dura y fuerte que conocía, pero en ese momento… Acurrucada en sus brazos le dio la sensación de ser pequeña y frágil. Sentía unos deseos horribles de protegerla, de hacerle ver que todo iba a salir bien. De corregir el fallo que tuvo con Ada al no darle lo que le pudo dar y no le dio. Entonces fue él quien abrazó a Claire apoyando la cabeza en su hombro.
CLAIRE
– Leon… ¿estás bien? – Claire no obtuvo respuesta.
            Le abrazaba con fuerza y apenas se movía, solo notaba un leve temblor y su respiración en el cuello. Leon se estaba comportando de una forma muy extraña. “¿A que viene este interés repentino?” se preguntó. En el fondo y muy a su pesar, Claire siempre sintió algo muy especial por él. Desde que le tendió la mano en el bar hasta ese abrazo interminable. Suponía ella que por aquello de haber sido su salvador en la locura que de repente se vió envuelta. Se le pasaba durante unos momentos por la cabeza la idea de que el estaba interesado en ella pero tal y como venia se iba. Dudaba mucho que un policía de 25 años estuviera interesado en ella, sobre todo teniendo en cuenta que era la hermana pequeña de su jefe. Pero era tan difícil apartar ese pensamiento sintiendo sus fuertes brazos alrededor de su cuerpo y el cosquilleo de su respiración en su piel… Claire subió las manos desde su torso, pasándolas alrededor de su cuello para sentirle aún más cerca, rozando su pelo con las yemas de los dedos. Al policía se le escapó un suspiro enorme, seguido de un estremecimiento de igual dimensión. Claire le separó de sí y le miró.
– ¿Qué te pasa?
– No es nada – dijo pasándose las manos por la cara – es este sitio.
– Ah, claro – Leon le dedicó una larga y pensativa mirada, ella sentía los latidos de su corazón retumbándole en el pecho con fuerza.
            Hizo un amago de acercarse a ella pero esta vez mirando sus labios. La respiración de Claire se aceleró y pudo notar la de Leon peligrosamente cerca justo en el preciso instante que la puerta se derribaba dando paso a 3 o 4 zombis que cayeron con estrépito al suelo.
-¿Cómo no los hemos oído? – Dijo Leon alcanzando la escopeta – coge a Sherry, yo me encargo…
            Claire cogió a la niña despertándola del sofá, que murmuró un asustado “¿Qué pasa?” y la metió en la habitación de al lado dándole su pistola. Salió junto a Leon, que apuntaba a un zombi, directamente a la cabeza, y cogió su automática. Disparó justo en el momento que uno de esos seres que Leon no vio se abalanzaba sobre su cuello, acertándole en el cráneo y manchando toda la pared.
– Gracias – dijo él una vez solucionado el problema
– ¿Claire? – Sherry se asomaba tras la puerta.
– Hola peque ¿como estás? – la tomó entre sus brazos, sonriendo al sentir como la apretaba con cariño.
– ¿Están muertos? – dijo Sherry mirando los cadáveres del suelo.
– Si, lo están, los sacaré fuera – Leon comenzó a arrastrarlos hasta el pasillo mientras Claire se sentaba en el sofá, sintiéndose totalmente agotada. Sherry se sentó a su lado mirando con asco las manchas de sangre que había por todas partes.
– Me parece que vamos a tener que cambiar de apartamento – sugirió Claire.
– Sería mejor, además, hemos hecho mucho ruido – dijo Sherry, le echó un vistazo a la puerta. Leon aún estaba fuera – Claire ¿te pasa algo? Te veo triste.
– ¿De donde sacas esas ideas? – la miró sobresaltada.
– He oído lo que hablabas con Leon, me desperté. Pero al ver que te abrazaba no dije nada, y noté tu voz triste. – “esta niña cada vez me sorprende más” pensó Claire.
– Es solo que…bueno, este sitio, ya has oído ¿no? No hace falta que te conteste – le estaban entrando unas estúpidas ganas de llorar por momentos- anda acuéstate y duerme.
Sherry la miró con seriedad, se encogió de hombros y se tumbó en las piernas de Claire. Al poco tiempo, Leon entró y se sentó junto a ellas.
– Anda duérmete tú también, tienes que estar cansada.
– Pero la puerta está rota – replicó ella.
– Yo me ocupo, venga túmbate.
            Leon le pasó un brazo por los hombros tumbándose en el sofá y tumbándola a ella sobre él. Su cabeza se apoyaba sobre el hombro derecho de Leon y la mano sobre su pecho. Intentar dormir escuchando su respiración, su corazón y sintiendo su mano en la cintura no le resultaba fácil, y más aún cuando él entrelazó sus dedos con los de la chica. Los latidos de ambos se aceleraron un poco y Claire sentía toda la sangre acumulada en sus mejillas. Leon dejó escapar una risita que hizo a Claire mirarle un poco molesta.
LEON
Se le habían subido un poco los colores y dio un respingo cuando le cogió la mano. Que solo por el mero hecho de que la tocara la hiciera reaccionar así le gustó.  En ese momento la miró porque se sentía observado, ella le miraba y no sabía si era cosa del momento o no, pero vio sus ojos mas bonitos que de costumbre y que sus labios eran apeteciblemente rosas. Tan aparentemente suaves que pedían un beso a gritos, pero… ¿debía? Aún sentía cosas por Ada, su recuerdo cada día estaba más borroso pero aún sentía bastante por ella. No sabía si se enamoró de ella o cual era la relación exacta que había entre ambos pero de lo que estaba seguro es que no iba a besar a Claire pensando en otra, y aún menos en Ada. Sin embargo…le atraía demasiado.
– ¿Por qué te ríes? – le dijo ella
– ¿Por qué reaccionas así al tocarte la mano?
– No me he puesto de ninguna manera – le miró haciéndose la dura pero sonrojándose aun más. Leon volvió a reírse esta vez con más ganas – vete a la mierda – Claire se volvió a tumbar sobre él, soltándole la mano.
– No seas tonta y dame la mano, sé que te gusta.
– ¿Qué interés tienes de repente por mi mano?
– Puede que el mismo que tú por la mía, me la has apretado bastante.
– Deja de decir tonterías y duérmete.
            Leon la abrazó muy fuerte, puso una mano en su cintura y la otra en su pelo, acariciándolo. No entendía el motivo de esa repentina atracción por ella, quizás era porque echaba en falta a Ada. Pero no, realmente eran sentimientos muy diferentes los que sentía por cada una. Lo que no podía llegar a entender era porque se seguía mostrando tan fría con él. Raramente se hacía ver tan sensible como ese día, aunque no estaría de más que fuera un poco más dulce.
– ¿Por qué te ríes así de mí? – dijo de repente Claire. Esa pregunta no se la esperaba.
– ¿Cómo? No me río de ti, o por lo menos no era mi intención.
– Bajo mi punto de vista creo que te estás aprovechando de que estoy muy sensible – le temblaba la voz- te pones un poco prepotente a veces.
– A ver – Leon se sentó y la sentó con él – ¿A qué te refieres?
– Empiezas a reírte de mi como si fueras lo más divertido del mundo sabiendo lo que tu a mi…que me pongo…que no me gusta – las ultimas palabras las dijo como recapacitando lo que quería decir realmente.
– Di lo que ibas a decir – No se lo podía creer, aunque lo sospechaba. Y quería oírlo.Miraba a otra parte, nerviosa.
– Mírame a la cara – le puso una mano en la barbilla y le levantó el rostro hasta que se encontraron sus miradas – ¿Qué ibas a decir Claire? – Le apartó la mano de un golpe y se levantó del sillón.
            Se alejó de el y miró entre los tablones de la ventana, hacia la calle. No podía ver su expresión pero tenía los brazos cruzados y parecía más poca cosa que nunca, como si estuviera reprimiendo algo “pues ya esta bien, que deje de ocultar lo que sea” se dijo levantándose del sofá y caminando hacia ella.
CLAIRE
No vengas por favor, no vengas por favor” eso se decía una y otra vez mientras hacía como la que miraba a la calle. Leon lo sabía, estaba casi segura de ello. Debía de saberlo porque se estaba comportando de una forma muy rara, como todos los tíos cuando saben que sientes algo por ellos. Pero por si lo sabía o por si no, no quería decirle nada de ese tema y a punto estuvo en el sillón. Empezaba a sentir un nudo en la garganta, “¿eran ganas de llorar otra vez? ¿Qué me pasa hoy?” En ese momento escuchó movimiento a sus espaldas y antes de que pudiese reaccionar Leon le abrazaba desde atrás y le apartaba el pelo de la cara, hablándole al oido.
– ¿Qué te pasa? Se que te pasa algo más que lo que me dijiste antes…
– No es nada, déjame, por favor Leon…
            Pero no la dejó, todo lo contrario. La apretó más contra él y comenzó a besar y a acariciar su cuello haciéndole cosquillas con los labios. Sintió que algo saltaba en su estómago, que la piel se le ponía de gallina y unos deseos horribles de abrazarle, de darse la vuelta y entregarse a él, a sus brazos, a su cuerpo, a su boca…Pero la razón le pudo al corazón y lentamente apartó las manos de Leon de su cintura. Aun así el no desistía, le dio la vuelta mirándole a los ojos. Sentía que la miraba de forma extraña, nueva para ella, no sabía que quería decir esa expresión, lo que sabía era que no iba a jugar con ella. Le extrañó también el hecho de que Leon no se movía, no hacía intento de nada, simplemente la miraba y muy fijamente. Y precisamente eran los ojos de Leon lo que más atraían a Claire, su mirada profunda de ese color azul tan bonito.
– Leon, ya vale déjalo. No juegues más conmigo.
– Entonces, ¿es eso? ¿Crees que estoy jugando contigo? – apartó la mirada y no respondió – Tienes un pensamiento totalmente equivocado sobre mí por lo que veo.
– Pienso en ti como pensaría en cualquier hombre y por ahora ninguno me ha hecho bien, exceptuando a mi hermano.
– Oye no pagues tus rencores con los demás conmigo, no me conoces para decir que soy—
– No hace falta  – le cortó Claire – me he dado cuenta por tu forma de actuar.
-Claire – se le acercó cogiéndola fuertemente de los hombros – no quiero utilizarte – se acercó un poco más – tan solo quiero ayudarte – su nariz rozaba con la de él – y últimamente te veo tan triste que…
Fueron solo unos segundos, sus labios rozaron los de ella para después apretarlos con delicada fuerza y volver a rozarlos de nuevo. Claire le empujó hacia atrás.
LEON
– ¿Pero porque no nos das una oportunidad?
– Porque no puedo – dijo ella muy despacio.
            Claire lo apartó de delante de ella y volvió a acostarse con Sherry en el sofá, ocultándose tras la pequeña. Leon se sentó junto a ellas sin saber que pensar. Por un lado creía que ella estaba dispuesta a quererle incluso, pero ahora que se ponía así le daba la impresión de que ella no quería tener nada con el. O que le odiaba. Mejor dejarlo estar por ahora…” pensó. Se sentó junto a ellas con la intención de vigilar pero no tardó en dormirse, después de todo el también estaba cansado…
            A la mañana siguiente despertó sobresaltado porque le daban unos golpecitos en el brazo, era Sherry.
 – Hola… ¿Cómo estas? – Leon miró alrededor buscando a Claire
– Se ha ido a buscar otro sitio para estar, esto da asco y es peligroso.
– Ah…vale – se puso de pie y se estiró. Sherry no paraba de mirarle, seria – ¿Qué pasa?
– Eso digo yo. Os escuche anoche pero no me atrevía a miraros y cuando Claire se acostó estuvo llorando. ¿Le hablaste de su hermano? Porque lo que me pareció oír no tenía nada que ver…
– No, no era eso. Era otra cosa… – estaba confundido por la reacción de la chica.
– Leon, ¿tu no tenías novia? Una chica…morena.
– No, no es— no era mi novia, en realidad no era nada – Leon se alejó y miró hacia el hueco de la puerta para ver si Claire estaba por allí.
– ¿La quieres? – preguntó Sherry.
– No lo sé… ahora mismo no lo sé.
– Pues ve aclarándote porque ella piensa que solo juegas.
-¿Eso te ha dicho?
-No te voy a decir nada igual que no le voy a decir nada a ella de lo que estamos hablando. ¡Y no me preguntes más!
– ¿Qué pasa aquí? – Claire acababa de llegar con una expresión de sorpresa bastante graciosa a causa de la conversación.
– Nada, no pasa nada – miró a Sherry con complicidad y esta le devolvió la sonrisa.
            Si Claire le había contado cosas a Sherry es porque le importó bastante lo que pasó la noche anterior, o por lo menos le importó algo. Pero no asimilaba el hecho de que Claire hubiera llorado, no veía motivo…a parte de la presión de estar allí, que era más que suficiente.
– Hay un piso arriba que más o menos está decente y además hay comida enlatada que por la fecha debe de estar buena. Si nos movemos ya y vamos con cuidado no tiene porque pasar nada.
– Yo cogeré a Sherry – dijo Leon – tu ve delante.
            Claire se puso el lanzagranadas en la espalda, las automáticas en el cinturón y agarró con fuerza la escopeta. Por su parte, Leon cogió a Sherry en brazos susurrándole “No abras los ojos pase lo que pase” a lo que le contesto un temeroso “vale”. Los pasillos estaban oscuros y numerosas manchas de sangre seca cubrían el suelo. Andaban rápido y a la vez sigilosamente, atentos a cualquier movimiento. Llegaron a la escalera y al subir, oyeron que tras la esquina se acercaban pasos ligeros, no precisamente humanos. Claire los echó hacia atrás con su mano y apuntó con la escopeta al sitio de donde provenían los pasos, cada vez más audibles. “¿Qué pasa?” susurró Sherry agarrándose fuerte a los brazos de Leon. Claire soltó un momento la escopeta para agarrarle la mano. “Tranquila, todo va bien” le dijo, y volvió a apuntar.
CLAIRE
Venga asqueroso bicho sal de ahí” Y pareció obedecer a sus pensamientos porque en ese mismo momento un perro al que le faltaban varios trozos de carne saltó hacia ellos con un rugido gutural. Claire disparó acertándole en el costado, calló al suelo pero no tardó en levantarse y volvió a disparar, esta vez dándole en un órgano vital ya que cuando cayó no volvió a moverse. Se volvió y se acercó a Sherry.
– Ya esta, no te agarres así que no pasa nada – le dijo Leon a la pequeña.
            Claire se ensimismó sin darse cuenta mirando a Leon sonreír hasta que se percató de que este la miraba. Con un movimiento demasiado brusco se volvió y emprendió el camino otra vez. No podía dejar que Leon absorbiese sus pensamientos y menos en ese momento que la vida de ambos y de la niña dependía de ella. Se estaba convirtiendo día a día en algo serio lo que sentía por él y era eso lo que más miedo le daba porque sabía que no era correspondido como ella quisiera. Llegaron sin más problemas a la casa y lo primero que hizo Claire al llegar fue tirarse en el sillón. 
– Por ahí esta la cocina, hay latas de comida y botellas de agua.
–  ¡¡Voy yo!! – Sherry se adelantó a las intenciones de Leon que se quedó de espaldas a Claire, mirando el suelo como si hubiera algo realmente fascinante en el.
La chica se hecho hacia delante y hundió la cara en sus manos. Se llevaba todo el día cansada, pero era normal, no paraba un minuto y la noche anterior durmió realmente mal. Además, el cambio de actitud de Leon la tenía confundida. Por una parte quería dejarse querer pero a la vez tenía mucho miedo a sufrir. Sintió como el sofá cedía bajo el peso de Leon, y sintió que le ponía una mano en la espalda. La fue subiendo hasta ponerla en el hombro que le quedaba en el lado opuesto y la atrajo hacia él, dándole un abrazo. En ese momento, no se sentía con fuerzas para rechazarle de nuevo y le paso las manos por el cuello como la noche anterior. Leon la apretó fuerte contra él y ella le puso la mano en la nuca, para sentirle más cerca y oler su pelo. Él, le besaba de nuevo el cuello, con dulzura, pasó sus labios por su cara acercándose con cada beso cada vez más a su boca.
LEON
Pero Claire volvió a apartarle de nuevo. Otra vez le rechazaba, aunque esta vez fue diferente porque antes de separarse le abrazó muy fuerte. Quizás necesitaba cariño y no quería nada más…pero aún así ¿Por qué estaba tan mal la noche anterior?
– Claire, ¿Puedo preguntarte una cosa?
– Si, aunque puede que no te responda – dijo mirándole desconfiada.
– ¿Por qué llorabas ayer por la noche? – vio la sorpresa en sus ojos.
– No lloraba – y después la vergüenza. Suspiró – te lo ha dicho ella ¿no?
– No, me di cuenta yo – mintió Leon para no perjudicar a la pequeña.
En ese preciso momento Sherry entraba en el salón con las cosas, Claire se puso muy rígida en actitud de “aquí no pasa nada” y cogió la comida que Sherry le ofrecía. Leon no sabía ni que decir, ni que hacer, estaba empezando a sentir demasiado cariño, o lo que fuese por Claire. Lo importante es que deseaba tenerla en sus brazos. Quizá esa reacción se debía al simple hecho de que le rechazaba…. Pero realmente eso era lo de menos. No la entendía y ella tampoco le decía nada claro. Los tres comían en silencio lo poquito que encontraron.
– Cuando salgamos de aquí- dijo Sherry- ¿Qué va a pasar conmigo? Mis padres…están…
-Intentaré por todos los medios que te quedes conmigo ¿vale? – d ijo Claire apretándola contra ella.
– ¿Y tu Leon? ¿Qué harás?
– No lo sé, espero que me asciendan o algo. Después de pasar todo esto que menos.
– Pero ¿te vas a quedar solo? ¡Vente con Claire y conmigo!
– Eh, eso ya se hablará – dijo Leon apretujándola.
– Si, cuando salgamos de aquí pondremos las cosas claras – Claire le miró para encontrarse con una expresión de lo más seria. “eso si te aclaras tu” pensó Leon.
– Estoy muy cansada – Sherry se estiró y se puso en pie – en la habitación de al lado hay una cama, ¿puedo dormir ahí? – Asintieron y ella sonrió – Leon cerró la puerta, dándole las buenas noches a la niña, y miró a Claire dándole vueltas a la situación y sus posibilidades.
– ¿Qué quieres? – preguntó ella sabiendo que él tenía algo que decirle.
– ¿Por qué siempre te niegas?
– Porque tengo miedo – inexplicablemente empezó a llorar – estoy harta de sufrir y sé lo que Ada significa para ti.
– Ada ya no está, Claire.
– ¿Y que pretendes reemplazarme? – Con solo una frase, Leon lo entendía todo – ¿no sabes como llenar el vacío que ella te ha dejado o que es lo que pasa?
– Al principio a mi también se me paso por la cabeza que podía ser eso, lo que sentía – dijo él mirándose las manos, siendo honesto con ella – pero esto no tiene nada que ver con Ada. Ahora solo somos tu y yo y la verdad es que te—
– No me digas mentiras, no me digas que me—
– Te deseo.
Claire le miraba y sus ojos expresaban que el sentimiento era recíproco, Miraba a sus ojos, a sus labios, le acariciaba el pelo y era incapaz de dejar de mirarle. Definitivamente eso era este sentimiento extraño que tenía hacia ella. La deseaba.
CLAIRE
Podía verlo en sus ojos y aún así no se lo terminaba de creer. Sentía lágrimas en sus mejillas pero la tristeza había desaparecido dando paso a paso a una euforia interna, que no iba a tardar en aflorar a la superficie.
– No quiero aprovecharme de ti ni nada de esa mierda. Si hago…si hacemos algo, será por mutuo acuerdo, no quiero crear una situación incómoda.
            Leon le sonrió y besó su cara secándole las lágrimas con sus besos. Claire le abrazó y le besó, al fin le besó con ganas. Pudo sentir su deseo cuando él se hecho sobre ella, pudo sentir su excitación entre sus piernas. Leon le besaba el cuello y ella le agarraba del pelo y de la camiseta en un momento de delirio cuando sintió los dedos curiosos de Leon tocando su cuerpo. En un rápido movimiento Leon se quitó la camiseta, y abrió de un tirón la chaqueta de Claire para hundirse después entre sus pechos pequeños y firmes. Lo único que salía de entre sus labios era su nombre una y otra vez. Claire buscó la cremallera de los pantalones de su frenético amante y torpemente se los quitó. Leon, de nuevo con sorprendente agilidad hizo lo mismo con los pantalones cortos de ella.
– Túmbate, échate hacia atrás – ordenó ella.
– ¿Qué? – Leon la miraba tan cegado por la lujuria que ni siquiera oía lo que le decía.
            Ella le empujó suavemente para después ponerse encima. El sujetador de Claire aterrizó en la mesita y le besó una y otra vez en su boca, su cuello, su pecho, bajo su ombligo…Le bajó la ropa interior y al besar su erección, Leon dejó escapar un pequeño gemido de placer entre dientes, a la vez que le agarraba fuertemente del brazo. Claire solo pensaba en darle placer…
LEON
Y lo estaba consiguiendo de una manera increíble. No sabía si era por el ansia de que llegase ese momento o por que motivo pero el placer que sentía era indescriptible. Cuando ya no pudo más fue él quien la tumbó. La miró a los ojos y luego la observó con detenimiento. Preciosa, perfecta. Cuando volvió a mirarla a los ojos un ligero rubor apareció en las mejillas de la chica.
– Leon…hazme el amor.
Eso fue demasiado. Se tumbó sobre ella y, despacio, bajó la ropa interior que le quedaba para después con delicadeza abrir sus piernas para besar primero una y después la otra. Cuando su boca llego al centro de estas Claire le agarró fuertemente contra si gimió de una manera suave y temblorosa que le hizo excitarse aún más si podía. Cuando menos se lo esperaba, ella le agarró de los hombros y tiró de el hasta besar sus ardientes labios y con su mano, sin poder esperar, hizo que Leon entrara en su cuerpo.
CLAIRE
Ardía dentro de ella. Se movía despacio hacia delante y hacia atrás y Claire acompasaba el movimiento con sus caderas. Se sorprendió al ver la expresión de Leon. Se mordía el labio inferior gimiendo débilmente, y arqueaba las cejas en un gesto de placer infinito. De repente, Leon aceleró el ritmo haciendo a Claire estremecerse de pies a cabeza, gimiéndo su nombre. El roce de sus cuerpos se hacía cada vez más rápido, sus respiraciones más cortas y aceleradas y sus rostros expresaban sin palabras lo que sentían.
LEON
La sentía, suave, frágil, delicada y a la vez ardiente, no quería que se acabara nunca, no quería ni podía parar. No paraba de gemir, creía que le iba a volver loco
CLAIRE
Le sentía tan adentro, ardiendo, no se podía creer que un hombre pudiera estar tan excitado en su interior. Le abrazó muy fuerte y ella hundió la cara en su cuello reprimiendo un increíble y ultimo grito de placer que no pudo retener. Leon, al escucharla, agarro fuertemente sus caderas junto a las suyas y jadeó intensamente en su boca. Sus músculos en tensión comenzaron a relajarse dando paso a un apenas perceptible temblor. La tumbó de nuevo y se tumbó sobre ella y casi al instante se sumieron en un profundo sueño.
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